Primer display Bangalore

Y llegó el primer fin de semana de trabajo sin parar, de estar encerrada en un centro comercial que podría estar situado en cualquier ciudad occidental, de ver consumismo por todos lados, mujeres occidentales que pasean el bolso y sus hijos que echan el sábado en un centro comercial mientras sus maridos trabajan en alguna empresa internacional.

El sábado empieza bien prontito, 5,45 de la mañana el chófer nos espera para completar los 200 km que nos separan de Bangalore y nos lleva directamente al centro comercial en el que montaremos mi primer display.  El trayecto son 2,5 horas hasta la entrada de Bangalore pero se tarda muchísimo en cruzar la ciudad, que tiene una extensión enorme. Ya desde la carretera se empieza a ver que la ciudad no tienen nada que ver con Anantapur pues gigantescas pancartas de publicidad acompañan tu entrada por la “autopista”. Sin embargo, la esencia del caos en la circulación es igual: los carriles en la carretera brillan por su ausencia, motos intentan pasar entre dos autobuses pero se tienen que frenar en el último momento para no ser engullidas, la columna de una carretera a diferente nivel hace de rotonda,… eso sí, aquí existen los semáforos y las motos empiezan a llevar casco, aunque sea el de obrero.

Y ahí estamos nosotros, montando el display entre otros puestecillos en el mercadillo, conociendo a los que siempre se encuentran en este tipo de eventos, charlando de cómo les esta yendo el día, pidiendo cambio y pasando contactos. Ratos de agobio porque todo el mundo se para a la vez y ratos de descanso, en los que no te queda otra que dar un paseo por esas tiendas y empaparte de la moda india, brillantitos por todos lados, pero con tiendas que cada vez más podrían encontrarse en todas los demás países.

Es agotador, sobre todo por estar encerrada bajo esa luz artificial 9 horas seguidas, turnándome para comer. Y el domingo más de lo mismo.

Pero antes queda una cena en un restaurante al que todos los voluntarios quieren ir, pues después de varios meses sin probar comida occidental, todos se mueren por un bistec de ternera o una hamburguesa. Y noche en un hotel, que para ser India no está mal, pero en el que las sábanas no están limpias y una cucharachita ronda el baño. Esto es India!