Mysore-Bombay-Bangalore

El último fin de semana largo antes de unos meses sin más fiestas que las de los domingos, aprovechamos 5 voluntarias para visitar Mysore, ciudad famosa por su gran palacio Real que se ilumina los sábados por la noche unos 15 minutos, en los que la gente se aglutina a sus puertas para contemplar su resplandor.

Es conocido también su mercado, una mezcla del Zoco de Marrakech y el Gran Bazar de Estambul pero más pequeño; en el que te engancha algún indio majo que sabe cuatro palabras de cada idioma y te lleva a ver cómo fabrica el incienso y la imitación de olores, muy bien conseguidos, por cierto, de los perfumes punteros en cualquier país occidental.
Brillan los colores cúrcumas, lilas, dorados… de los puestos de venta de pinturas para Rangolis ;

se palpan los olores dulces, agrios, picantes, afrutados… de los puestos de fruta y flores que adornan el mercado;

trabajan los indios en sus puestos, algunos bajo la luz del pleno sol, otros afortunados, bajo un toldo azul.

Visitamos también el templo en lo alto de la montaña en la que pensamos que estaríamos solas y cual fue la sorpresa al ver una multitud de indios celebrando su día festivo (día de la República) haciendo colas de horas para entrar en el templo.

A la vuelta, me paré en Bangalore, a 3 horas en bus de Mysore, y me encaminé al aeropuerto para volar de noche a Mumbai, ciudad enorme y occidentalizada con contrastes tremendos entre lo más rico de la India y los millones de pobres que duermen en la calle por no poder pagarse las 10.000 rupias que cuesta el alquiler de una casa-habitación en uno de los tantos barrios de slums que hay.
Llegan engañados por las películas de Bolliwood que les venden una ciudad que solo es asequible para los millonarios, llena de oportunidades, sí, pero para aquellos que constan de recursos y estudios.


Tiene varios puntos turísiticos y una playa que podría ser bonita si no fuera por la cantidad de mierda que flota en la costa. Aunque un paseo por la costa, con los edificios altos de fondo, es muy agradable. La gente usa ese paseo marítimo para hacer deporte, algo insólito en lo que llevo visto de India.

Visitamos la ONG Sonrisas de Bombay y CreativeHandicrafts, creada por Sor Isabel hace 50 años. Una mujer, que a sus 87 años, cáncer y una pierna que a punto estuvo de perder, transmite una energía y una fuerza que animan a seguir. Fue gracioso cómo manejaba ella el ordenador, Skype y móvil.

 

El regreso de Bombay fue duro, pues paramos en Bangalore a buscar centros comerciales en los que quisieran dejarnos poner un puesto para vender nuestros productos de Handicrafts. Buscar al manager, patearse la ciudad por no poder coger un Rickshaw decente, que no quisiera llevarme a ver la tienda de su primo, en la que le llenan parte del depósito de fuel si lleva turistas, o los que quieren cobrarte 50 rupias cuando sabes que en realidad deberían ser 10.

Son muy pesados!!