Viaje a Malasia – Kota Kinabalu y otros paraisos

O como pasar de la vida backpackera a una vida de lujos.

Llevo una semana en este maravilloso país y no puedo decir más que me encanta. Kota Kinabalu es un lugar para perderse, rodeado de belleza natural: por un lado el mar del sur de China, por otro, todo el verdor que se pueda imaginar. El clima tropical hace que el crecimiento vegetal sea fugaz pues casi cada día se ha roto el cielo a media tarde, después de una mañana soleada,provocando una tromba torrencial que ha despejado para empezar el día de nuevo.

La humedad es aplastante y sales de la ducha con las mismas gotas de sudor con las que has entrado. El aire acondicionado es un elemento imprescindible en cualquier lugar, sea coche o habitación y es la primera vez que veo ventiladores en los baños.

Me encuentro en una casa de gente adinerada, en un catorceavo piso con vistas a toda la ciudad y una piscina de 20 metros particular, pues ha sido enterita para mí en los días en los que he bajado. He recobrado mis brazadas después de 5 meses de inactividad y me están sentando de maravilla.

 

He podido disfrutar de los sitios turísticos por excelencia; el Parque Nacional de Koka Kinabalu, a las faldas del Mount Kinabalu y Mari Mari Cultural Village y aprovechando la vida entre locales, he disfrutado como una más yendo a la lonja de pescado, a varios mercados locales de frutas innombrables y coloridas, otras que no había visto jamás y otras que huelen peor que un queso cabrales. Además me han llevado a probar todo tipo de comidas típicas, y he de decir que la cocina malaya es una mezcla de comidas orientales de sus países vecinos y está todo muy sabroso, claro que te tiene que gustar la comida especiada, picante y por supuesto palillera.

Otra de las cosas que me ha aportado este país es el conocimiento de un nuevo mundo abierto ante mí: el buceo. Me he sacado el Open Water y he hecho 4 inmersiones más para poder disfrutar de lo que hay ahí abajo; la misma jungla que se puede ver en la superficie pero escondida a varios metros de profundidad. Es como estar en otro mundo, mil peces de colores, barracudas que te rodean en círculo dejándote en el centro de su imaginaria circunferencia disfrutando de sus tonos plateados; pececillos juguetones que nadan entre tus manos; corales de tonos alegres, morenas escondidas en sus agujeros, peces globos vagando tranquilamente, tortugas marinas! sí, he visto una tortuga marina nadando a menos de 2 metros de mí y rayas, y miles de estrellas de mar y… Me ha fascinado.

Entre tanto bienestar en familia acomodada decidí pasar 3 días en un albergue para backpackers en la punta más oriental de la isla de Borneo. Un mirador precioso desde el que ver Filipinas en los días claros y unas puestas de sol para enmarcar. Fueron días de retiro, con bici, libro y playas desiertas para mí.

Después de recargar pilas me preparo para el siguiente stop: Singapur!