Empieza la segunda aventura

Viajar sola tiene varias desventajas a priori, como que te asuste la soledad, que sea más difícil encontrar los sitios porque solo dispones de 2 ojos para todo, que sientas algo de respeto al salir a la calle sola en una ciudad desconocida… pero tiene varias ventajas que desconocía.

Se conoce a muchísimas personas si estás en disposición de ello, y los aeropuertos son un buen sitio para ello. Se dan las circunstancias adecuadas: 2 mentes solitarias, dos destinos que seguramente sean distintos con lo que hablar de ellos es un tema asegurado, dos procedencias diferentes para hablar de culturas propias, y sobre todo experiencias vividas que te quieran o quieras explicar.

He conocido a 2 personajes muy peculiares en mi primera noche sola en un aeropuerto en India. El primero fue un buen hombre indio, que reside en Tokio desde hace 13 años y que es un enamorado del tenis; 3 factores comentados que hacen que el rato que pasamos fuera muy entretenido. Charlando de todo lo mencionado y dejándome asesorar sobre destinos asiáticos pues se los conocía todos!

El segundo, en el aeropuerto de Delhi coincidió conmigo en el viaje pero no volvimos a vernos pasados varios controles de seguridad de rigor. Se sentó conmigo mientras escribía mi memoria y resultó ser un italiano residente en Stutgart, fotógrafo y ferviente seguidor de Sai Baba y todo lo que eso significa: adora India y viene siempre que puede, cree en experiencias exotéricas, chakras y 3 ojos y me habló de experiencias místicas y sueños que se convertían en realidad.

Camino de Nepal, dejo una puerta entreabierta para India, pues volveré al final de mi viaje. Antes, me quedan varias aventuras por el país vecino, reencuentros con voluntarios conocidos, trekking por el Himalaya, ciudades y estupas que conocer… Mucho trabajo por delante en estos 20 días!

Hasta pronto India!