Despedida en la Fundación

Y así, sin casi haberme dado cuenta pero tras 4 intensos meses de trabajo en la Fundación Vicente Ferrer, llega mi último fin de semana de display en Bangalore.

Tras las despedidas del jueves noches, sin tristeza pero sí con la alegría de haber experimentado esta magnífica oportunidad que no podré olvidar, llega la preparación de mi mochila para los 2 siguientes meses de viaje que me esperan, no sin antes pasar 3 intensos días en Bangalore como colofón final.

El viernes pude pasar el último día de viaje por India de mis padres, haciendo las visitas turísticas de rigor pero que no había tenido oportunidad de hacer puesto que siempre que iba a Bangalore era por trabajo. Vimos el jardín botánico y fuimos de compras por Comercial street, peleando de nuevo con los vendedores y los rickshaws.

El sábado tocó trabajo en un campo de fútbol en el que la organización del evento resultó pésima, con muy poca audiencia y por tanto pocas ventas. Fue una aburrida tarde de sábado y no mereció la pena haber estado todo el día currando ahí. El domingo la cosa mejoró, ambientados en el jardín de un hotel de 5 estrellas, con gente pija de compras en el mercadillo pero sin la expectación esperada, fue un fin de semana poco productivo pero era el último.

Me dejaron de vuelta en el aeropuerto de Bangalore y aquí empieza mi viaje, me esperan 2 meses y medio de viajes, nuevas aventuras, muchos sitios que visitar y muchísimas ganas; aunque en el fondo de mí, Mallorca se acerca cada vez con más ganas como destino temporal indefinido, aunque veremos lo que nos depara el futuro!

Lo que me llevo de la Fundación es una vivencia 100% recomendable, una experiencia laboral que me valdrá para el futuro, habiendo adquirido dotes comerciales que desconocía en mí, trabajando con indios y aprendiendo a desarrollar la paciencia y la burocracia institucional y corrupta, trabajando en un ambiente austero y de presupuesto limitado y sobre todo conociendo y aprendiendo a fiarme de las ONG’s (o al menos de algunas de ellas) viendo como el trabajo no tiene recompensa salarial pero sí personal.

Me llevo muchos amigos y muchos viajes por India, teniendo la oportunidad de conocer Delhi, Mumbai, Hyderbad, Bangalore, Chennai, Mysore, buena parte de Kerala y Anantapur, por supuesto.