Delhi-Agra

Siguiendo con este ajetreado mes de viajes por trabajo, llego esta vez de Delhi.

Movidos por una feria de Handicrafts en la que hemos visto muchísimos stands de las típicas artesanías y souvenirs que se podrían comprar en cualquier tienda de India, íbamos en busca de piedras, abalorios, cuentas, metales y cuerdas de algodón o piel para los collares; telas para las camisetas, kurtas, pañuelos y demás textiles de nuestro catálogo; y otros materiales con los que las chicas de los talleres puedan hacer su trabajo.

Fue un trabajo cansado, paseando entre las callejuelas de la exposición, hablando con unos y con otros, negociando precios, escogiendo elementos… pero fue una buena experiencia.

Me habían pintado Delhi como una de las ciudades más feas de India y dadas mis expectativas puedo decir que no es peor que Bangalore en cuanto a ruido, polución y caos. Por qué no decirlo, India es preciosa y tiene su encanto pero no serán las macro ciudades las que hagan que así sea. Allí donde los Rickshaws se creen con el derecho de timarte cobrando 10 veces más de lo que le cobrarían a un autóctono, donde los hoteleros aprovechan el más mínimo despiste para que acabes pagando un 10% más de lo acordado, donde los taxistas no te quieren parar si no es aceptando su desorbitado precio, donde cualquier persona que resuelva una duda en la calle se invente la respuesta para quedar bien o por no saber decir que no lo saben…

Esa es mi impresión cuando se cumplen 3 meses aquí y después de visitar varias grandes ciudades como Delhi, Bombay, Bangalore o Chenai. Todas tienen el mismo denominador común, las mismas desigualdades y contrastes y los mismos impulsos por tratar de timarte, haciendo que sea agotador la visita.

A pesar de eso, India tiene su otro lado de la moneda, con pueblecitos relajados y en los que disfrutar viendo pasar el tiempo, como Hampi.

Volviendo a la visita de este fin de semana, tengo que remarcar el día en Agra. Descubrir la belleza del Taj Mahal en primera persona es una experiencia que se debe anotar en los quéhaceres de esta vida. Trasmite toda la energía de su emplazamiento, lugar muy estudiado por los arquitectos e ingenieros de la época para que las energías de Júpiter y Plutón se maximizaran en ese punto. Es una visita que merece la pena a pesar de que esté a 3 horas en tren desde Delhi.